viernes, 3 de junio de 2011

MEDICINAS Alternativas/Complementarias/Científicas. Opinión de experto.




La medicina científica occidental, otras alternativas y las plantas medicinales: Una nueva visión

Dr. Ciro Maguiña Vargas (*)
Hace más de 20 años culminé mi carrera médica en la UPCH, en ese tiempo pensé ingenuamente que la medicina de tipo occidental en la que me formé, era la más importante y la única que resolvería todas mis inquietudes profesionales, científicas y personales; pero al enfrentarme a la verdadera y cruda realidad de la vida y de la salud, fui conociendo poco a poco las otras medicinas, mal llamadas alternativas, entre ellas nuestra milenaria medicina tradicional andina y amazónica, lo que posteriormente me obligó a usarla, por ejemplo aprendí que el Payco y el Ojé son útiles para el tratamiento de algunos nematodos (Ascaris, Oxiurus); que la Manzanilla y el Llantén son excelentes desinflamantes (hemorroides, balanitis); lo que me motivó a asistir a diversos eventos nacionales e internacionales sobre dichos tópicos y posteriormente a dictar algunas conferencias sobre esta importante materia; de esta forma nació el interés por estudiar y comparar nuestra medicina occidental con las otras medicinas, incluyendo nuestra ancestral medicina tradicional peruana y por ello en esta pequeña publicación, trataré de abordar algunos aspectos de dicha problemática y de su importancia actual (1).
En muchas universidades del mundo (China, India, Francia, Inglaterra, Estados Unidos de Norteamérica, México, Egipto, etc.) dentro de la formación del médico (pregrado y posgrado) se incluyen diversas materias o cursos obligatorios relacionados a la medicina tradicional y las otras medicinas alternativas, incluso en algunas universidades nacionales (UNFV, UNMSM, Chiclayo, Cuzco, Arequipa, etc.) desde hace varios años existen cursos o tópicos relacionados al campo de la medicina tradicional. Por diversos motivos todavía no se enseña dicho tópico en la UPCH como en otras universidades nacionales, a pesar que muchos profesores y estudiantes han realizado importantes investigaciones sobre la Uña de gato, la Maca andina, Sangre de grado, otras plantas antidiarreicas y antiparasitarias, etc. (2).
La medicina tradicional o folklórica es una rama de la medicina muy antigua, que se ha desarrollado en el contexto social y económico de las antiguas civilizaciones y se han perpetuado a lo largo de los siglos, ejemplo de dicha medicina son: la milenaria y prodigiosa medicina china, la hindú (ayurveda, siddha y unani), sumeria, asiria, egipcia, babilonia, iraní, masai, polinesia, maya, azteca, aymara, quechua, inca, aguaruna, etc. Todas ellas y otras más se han mantenido a lo largo de varios miles de años en forma oral y/o escrita., y con el conocimiento científico actual se han validado o desechado muchas concepciones (3-7) .
Los curanderos sumerios 30 siglos antes de Cristo, usaron el sauce, la leche fermentada y el azufre para aliviar muchas molestias usuales como los dolores y las fiebres, hoy día sabemos que el uso del sauce para los dolores tiene como fundamento la presencia en dicha planta del ácido acetil salicílico.
Para su desarrollo y aceptación han tenido que transcurrir miles años de aciertos y errores, en ese proceso los curanderos y shamanes han aprendido a conocer bien las plantas medicinales, minerales, y otras sustancias; incluso, muchas de las medicinas que usamos hoy en día proceden de las canteras de la medicina tradicional.
De nuestra milenaria cultura andina y amazónica, los diversos curanderos conocidos como: "Hampi Camayoc, Ichuris, Guacaues, Laycas, Wishas, Allcos", etc en sus diversas terapias descubrieron y usaron muchas plantas medicinales, entre ellas tenemos a la mundialmente famosa QUININA conocida con diversos nombres como el polvo de los jesuitas, polvo de la condesa, polvos peruanos, etc., el cual es proveniente del árbol de la quina (Cinchona officinalis); esta cascarilla aliviaba diversas fiebres y "tercianas" de los hombres andinos, actualmente la quinina, es una importante medicina para el tratamiento de la malaria producida por la especie falciparum (forma maligna).
Esta cascarilla de la quinina, se usó durante más de doscientos años en todo el mundo y salvó la vida a millones de habitantes, a pesar que no se conocía el principio activo, como dato anecdótico es bueno recordar que recién en 1942 se descubre la cloroquina para el tratamiento del paludismo por plasmodium vivax.
Actualmente este árbol de la quina esta en fase de extinción en el Perú, sólo existe en una pequeña área de la reserva natural del departamento de San Martín.
Según algunos escritores europeos, el uso exitoso de la quinina en el tratamiento de la malaria en Europa, permitió y ayudó a conquistar el continente africano, ya que antes del uso de la quinina, muchas expediciones y misiones de los ingleses, holandeses, belgas, etc. fracasaron debido a la alta mortalidad que producía la malaria en el África.
Además de la quinina, han existido numerosas plantas y vegetales precolombinas que hoy en día son de gran consumo mundial, algunas ellas son incluso consideradas como sustancias antioxidantes, entre ellas tenemos: La Papa (Solanum tuberosum) que posee más de 4,000 variedades, el Camote (Ipomea batata), Yuca (Manihot esculenta), Maiz (zea mays), Amaranto (Amaranthus caudatus), Quinua (Chenopodium quinoa), Arracacha, Yacón, Olluco, Tarwi o chocho, Mashua, Oca, Cañihua, Maca, Tomate (antigüedad de 9,000 años), Palta, Guayaba, Chirimoya (Annona cherimelia), Pacae, Lúcuma, Aguaymanto, Granadilla, Pepino, Ciruela, Tumbo, Mito, Cocona, Camu camu, Coca (erythroxican coca), San Pedro (Trichocereus pachanos), Pasuchaca, Choquetarpo, Cayhua, Huito (gebnipa americano), Catahua (hura crepitans), Paico o amush (Chenopodium ambrosoides), Toronjil (Melissa officinalis), Sangre de grado (crotón salugataris), etc. (8, 9).
La medicina precolombina no tuvo un pensamiento médico ni científico, fue empírica y se desenvolvió en un ambiente mágico religioso y místico, las prácticas eran desorganizadas y los métodos de aprendizaje eran individuales y se aprendía el arte de curar en forma secreta.
Pero lo notable de los curanderos fue el gran conocimiento que tenían de la ecología y el clima, y su relación con algunas enfermedades, entre las diversas técnicas emplearon el masaje y la succión ("para extraer la enfermedad"), baños medicinales, enemas y sangrías. Se usó como anestésico la chicha de jora sola o mezclada con otras plantas, incluso hay evidencia del uso en personas de prótesis metálicas en dientes malogrados.
La milenaria cultura china, con más de cinco mil años de antiguedad, posee una de las más grandes tradiciones mundiales de medicina popular, entre sus numerosas plantas medicinales destaca la planta Artemisia (Artermisia annua) conocida popularmente como "Qingashou", la cual fue usada durante miles de años para diversas dolencias e incluso para calmar muchas fiebres rebeldes, se la considera una de las hierbas milagrosas. Hoy sabemos porqué, ya que se descubrió a fines de 1960, que contenía una serie de sustancias entre ellas el Arthemeter, que es activa para el tratamiento de las formas graves de paludismo (cepas resistentes de malaria falciparum), lo cual ha permitido usarla con éxito en el África, Asia y América. De no existir esta milagrosa planta china existirían miles de muertos por esta grave endemia mundial.

La medicina occidental de influencia grecorromana, tuvo también el aporte la medicina tradicional, así su dios Esculapio o Asclepio curaba con plantas medicinales que fueron enseñadas por su centauro Kiron.
En el tiempo de Galeno (200 d.c) era muy popular la Triaca, que era una mezcla de más de 70 sustancias vegetales, animales, entre ellas la carne de víbora. Esta "triaca" conocida con el nombre de "bestia salvaje" se usaba para todo tipo de mal y este medicamento fue traído al Perú durante la conquista.
Nuestra medicina occidental luego de la influencia grecorromana, tuvo también el aporte de la escuela médica árabe, posteriormente de la alemana, española, inglesa, francesa (de gran influencia) y finalmente en las últimas décadas de la norteamericana.
Durante muchos años los médicos formados en las principales escuelas médicas no tenían muchos recursos de diagnóstico y de terapia y hasta hace poco, usaban su sabiduría, su paciencia y a lo más contaban con numerosos productos galénicos provenientes de las plantas y animales, gracias a lo cual muchos pacientes mejoraban y curaban y otros sobrevivían gracias a su inmunidad y a la fe y confianza que tenían de su médico. Los médicos en ese tiempo tenían pocas medicinas, no había antibióticos, vacunas, insulina, corticoides, etc. En realidad yo les llamaría "curanderos ilustrados y cultos".
Son cientos y miles los medicamentos provenientes de la medicina tradicional, que se usan hoy en día, así tenemos: La belladona obtenida de la planta rawolfia serpentina (usados por los sumerios e indios como tranquilizante), aloe, colchico, genciana, canela, aceite de ricino, aceite de olivo (usado por los egipcios), la Digitoxina, (obtenida de las hojas verdes de la deladera) (digitalis purpura, 1785), la Efedrina (Efedra cínica), Tubocurarina (obtenida del curare, planta de sudamérica), Emetina (Cephalis ipecuacuana), Reserpina (usado por los hindúes como tranquilizante), aspirina (sauce), Opio, Hiosciamina (Hyoscyamus Níger), Pilocarpina (pilocarpus jaborandi), Codeína (Papaver somniferum), Cafeína (Camelia sinensis), Morfina (Papaver somniterum), Atropina (atropa belladona), cocaina (Erythrotoxyxum coca), Mentol (Mentha spp), Levodopa (Mucuna deringiana), Teofilina (Camelia sinensis), Podofilina (Podophylium peltatum), Colcichina (Colchicucum aulumnale), Vincristina y Vinblastina (obtenida de la vinca rosea "Catharanthus roseus" en 1958), Taxol (obtenida de la corteza de Taxus brevifolia, 1994), estas últimas potentes drogas antineoplásicas (10, 11).
Hoy en día siguen apareciendo más plantas como la Uña de gato (Uncaria tomentosa), Ayahuasca (Banisteriopsis caapi), Ginkgo (gingko biloba), Sangre de grado, Maca (Lepidium meyenii), Hibogaína (alucínogeno africano), Marihuana (Cannabis saliva cuyo compuesto es el tetrahydrocanabinol), Hierba de san juan (hypericina), la Equinacia usado para tratar gripe y herpes (actúa a través de la activación de los fagocitos) etc., que concitan el interés científico mundial e incluso se venden en cantidades importantes en todo el mundo, a pesar que todavía no se conocen bien las sustancias químicas implicadas en la buena respuesta terapéutica. Por ello el Dr. Blumberg, premio Nobel de medicina por ser el descubridor del agente de la hepatitis viral tipo B, escribió el 2000: " ... Necesitamos escuchar a la naturaleza sin descartar todas las ventajas de la ciencia desde luego, la ciencia debe mostrarse abierta a todo esto..." .
Actualmente se estima que cerca de dos tercios de los habitantes del mundo usan plantas curativas, según la OPS, cerca de un 20 a 25% de los medicamentos recetados en los Estados Unidos de Norteamérica contienen principios activos de las plantas y su Instituto Nacional de Cáncer tiene un depósito de 22,000 muestras de productos naturales, principalmente botánicos, al cual se añaden cerca de 6,000 especímenes nuevos cada año.
Otras sustancias de moda hoy en día, son la manzana, la fresa, el chocolate, el vino tinto porque todas ellas contienen elementos importantes para la producción de los medicamentos llamados "antioxidantes", que tienen un gran valor en la conservación de las células y por lo tanto de la vida, así se ha encontrado que la uva, la mora y el maní contienen la sustancia resveratrol, con potente poder antioxidante.
A fin de difundir los estudios de las plantas medicinales, la OMS en 1999, publica un importante libro sobre una monografía selecta de 26 plantas medicinales y de las descripciones hechas tomamos como ejemplo algunas:
1.- La Cebolla (Bulbus Allii Cepae) diversos estudios en animales demuestran que no es mutagénico, su uso clínico ha demostrado ser útil como hipolipemiante, bajando el nivel de colesterol, en cambio no se ha demostrado su efecto antihelmíntico, afrodisíaco, para el tratamiento de la bronquitis, etc.
2.- Ajo (Bulbus Allii Sativi) los estudios clínicos han demostrado su utilidad en el manejo de la hiperlipidemia (baja los lípidos) y en la prevención de la ateroesclerosis y en el tratamiento moderado de la hipertensión arterial (12) pero no hay evidencia experimental ni clínica como antipirético, diurético, expectorante, sedativo, antiasmático. Una última publicación del 2000 reporta que el ajoene extracto organosulfurado del ajo, es un potente fungicida para tratar las dermatomicosis, muy similar a la terbinafina (13).
3.- La Manzanilla (Matricaria chamonilla, Flos Chasmomillae), los estudios clínicos demuestran su utilidad sintomática de la dispepsia, del balonamiento abdominal y del cólico de gases y en el tratamiento del insomnio, su uso externo para disminuir la inflamación e irritación de la piel y la mucosa, en el tratamiento sintomático de las hemorroides, pero no se ha comprobado su utilidad como agente antiviral, antibacteriano antidiarreico, etc.
4.- Valeriana (Radix Valerianae), se lo ha probado con éxito como un agente sedativo moderado, espasmolítico, para el tratamiento sintomático de la colitis espástica, en cambio no se ha demostrado valor como antiepiléptico, para la cefalea, para el tratamiento de los desordenes urinarios.
El verdadero empuje y desarrollo de la medicina occidental recién se inicia a partir de 1940, con la aparición de la penicilina y sulfas, a la que luego se suman otras sustancias que permiten mejorar la calidad de vida de los pacientes, posteriormente con la aparición de importantes vacunas y el desarrollo de nuevas armas de diagnóstico de laboratorio, permiten no sólo curar a más personas, sino mejoran la calidad y esperanza de vida de los individuos.
Pero en ese proceso de rápido desarrollo, nuestra medicina occidental en algunos aspectos se ha deshumanizado, se ha hecho más mercantilista, se ha deteriorado de manera importante la relación médico paciente y para colmo de males, el aumento de muertes por los efectos adversos de algunos medicamentos ha agravado el problema.
Por ello los hombres que aspiren a ser médicos integrales, deben rescatar uno de los aspectos positivos que poseen muchos curanderos, es decir saber "tratar y entender al paciente", tener una relación horizontal, ser amigo del paciente.
Esa "fe" o confianza que tiene la gente por el curandero le permite muchas veces curar su mal, ya que muchos males son de origen psicosomático (cefalea, jaqueca, úlcera estomacal, gastritis, asma, neurodermatitis, hipertensión arterial, etc.). También sabemos hoy que una fe, una oración, una confianza a sanar, estimula y mejora la inmunidad y esta a su vez puede mejorar y contribuir a curar el mal o la enfermedad.
No quiero ni es mi deseo pontificar a la medicina tradicional, ni a las otras medicinas alternativas, el mal uso de las plantas o el desconocimiento de muchas "hierbas", ha llevado a causar muertes, ejemplo de ello son los reportes informados en los Estados Unidos de Norteamérica sobre la toxicidad de algunas hierbas Chinas y del Oriente, así se ha encontrado mercurio en cantidades tóxicas, hierbas como el "Shong Gan Ling" que causa aplasia medular de la serie blanca. En un último reporte de junio 2000, el Dr. Nortier (14) publica la asociación de Carcinoma uroepiteilal de la vejiga asociado al uso de la planta china (Aristolochia fang chi) que además es nefrotóxica.
Desde hace años en el Perú conocemos como el exceso del uso del OJE (planta selvática antiparasitaria) produce severos efectos extrapiramidales y daños renales. También se han descrito para otras plantas medicinales hepatotoxicidad, un ejemplo último es la hepatitis asociado al exceso del consumo de la uña del gato.
Si bien nuestra medicina de tipo occidental ha dado importantes y notables avances científicos y probablemente en los próximos años con del desarrollo de la biología molecular y el genoma se produzcan nuevos aportes, creo, que particularmente en nuestro país debería enseñarse en forma obligatoria las otras medicinas durante la formación médica y las de otros profesionales de la salud. Ello va a servir para motivar más a los profesionales de la salud y de esta manera lograr poder rescatar e integrar muchos aspectos positivos de nuestra milenaria medicina tradicional peruana y de las otras medicinas, y a su vez estudiar e investigar las propiedades curativas de muchas plantas medicinales. A propósito de ello, el Perú. es uno de los 12 países privilegiados con mayor biodiversidad del planeta. Se calcula que existen alrededor de 250,000 plantas medicinales en los bosques tropicales, 2,000 de los cuales se encuentran en nuestra región amazónica (60% del territorio) y que requieren ser estudiadas.
Desde hace algunos años hay un interés cada vez mas creciente de muchos científicos y universidades del mundo para investigar y entender mejor a los otras medicinas existentes (15,16): La medicina tradicional, la medicina homeopática, la alopática, la terapia floral de Bach (bioenergética), Laserterapia, Acupuntura, Shiatsu (presión continua de las manos), Aromaterapia (en base de aceites esenciales), Mesoterapia (estética de la piel), Magnetoterapia, Fitoterapia, Chikung (ejercicios físicos mentales); a todas ellas debemos tratar de conocerlas y entenderlas y no desecharlas de primer plano, tal como lo hacemos lamentablemente frecuentemente la mayoría de los médicos, especialmente los más jóvenes.
Así por ejemplo la Homeopatía es una rama antigua de la medicina, que cura las enfermedades de un modo natural, estimulando la capacidad de regeneración y curación que todo organismo posee, estimula el sistema inmunológico y otros mecanismos fisiológicos para conseguir la armonía energética entre nuestro cuerpo y nuestra mente.
Otro ejemplo de terapia médica complementaria es la músicoterapia, cuyo origen se remonta en Inglaterra en 1729, fue descrito por primeras vez por el médico Richard Brown; varios estudios modernos han demostrado que la música tiene la capacidad de reducir la ansiedad y la sensación del dolor. Recientemente se ha estado empleando la músicoterapia como un medio de aliviar la ansiedad de pacientes que han de ser sometidos a algún procedimiento quirúrgico. Se ha encontrado que los pacientes que escuchan música antes, durante y después de su cirugía sientes menos dolor y ansiedad, requieren menos medicamentos y se recuperan con mayor rapidez. La música aparentemente funciona bloqueando los sonidos típicos de una sala de operaciones que provocan ansiedad en los pacientes. En un estudio reciente se encontró que por medio de la música en la sala de operaciones se logró una reducción de un 50% en la cantidad de sedantes requeridos; en otro estudio se estimó que la música es tan efectiva como 2.5mg de Valium. Además se ha encontrado que la música puede ayudar a mejorar su calidad de vida a personas que padecen estados depresivos, esquizofrénicos e incluso en la enfermedad de Alzheimer.
Lo que si debemos criticar y desechar es el llamado "charlatanerismo" de los falsos curanderos y de algunos malos médicos y otros profesionales de la salud, que usando medios vedados y prohibitivos, engañan y hacen daño a sus pacientes a costo de su lucro personal.
A mi entender, la profesión médica debe seguir siendo una noble profesión, muy humana y de servicio y que debe abrir puertas a todas las opiniones, a fin de resolver y aliviar los males de nuestros pacientes.
Soy uno de los convencidos de que es el momento para el encuentro de nuestra medicina con las otras, a fin no sólo de intercambiar experiencias, sino de contribuir a su desarrollo y progreso.
Los próximos años son de profundos cambios en la medicina, muchos aspectos del conocimiento humano desconocidos como los fenómenos "sobrenaturales", "de las curas milagrosas", o "de las curas de cánceres terminales", están siendo estudiados a profundidad por diversos biólogos, neurólogos, neurofisiológicos, psiquiatras y otros científicos. Por ello los que creen verdaderamente en la ciencia tienen que ser flexibles a los nuevos enfoques y explicaciones que se desarrollan en todas las medicinas existentes.
Bibliografía
1. Maguiña, C. Un punto de vista acerca de la medicina científica y la medicina tradicional, Revista Démedicas UPCH, 2000;2(2):8-9.
2. Fernández, M. Medicina tradicional, origen, evolución y perspectivas. Editorial JNG Paredes 1996, Lima-Perú.
3. Ortega, F. Medicina científica y Medicina tradicional. Revista Coordinación Pastoral de la Selva del Perú, Iquitos 1979;4(11):250-55.
4. Cabieses, F. " Dioses y Enfermedades" (La medicina en el antiguo Perú), Editorial Ate Graf, Lima, Tomo I, 1974.
5. Frisancho, D. Medicina Popular e Indígena. Tesis Doctoral en Medicina Universidad Nacional Mayor de San Marcos, 1968.
6. Lastres, J. La medicina incaica, Historia de la Medicina Peruana (Tomo I), 1951, Lima-Perú
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8. Tapia, M. Mountain Agrobiodiversity in Perú. Mountain Research and Development 2000;20(3):1-5.
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10. De Smet, P. The role of Plant-Derived Drugs and Herbal medicines in Healthcare. Drugs, 1997;54(6):801-84.
11. WHO (OMS). Monograph On Selected Medicinal Plantas 1999.
12. Mashour, N; Lin, G; Frishman, W. Herbal Medicine for the Treatment of Cardiovascular Disease. Arch Inter Medi. 1998;58(9):2225-32.
13. Ledesma, E. El Ajoene extraído del ajo es eficaz en dermatomicosis, J Am Acad. Dermatology. 2000;43:829-32.
14. Nortier, J; Martinez, M; Schmeiser, H; Arlt, V. Utothelial carcinoma with the use of a chinese herb (Aristochia Fanghi) New England Journal of Medicine 2000;vol 342:1686-92.
15. Editorial "Conventional" and "Uncoventional Medicine", Can They Be Integrated ? Arch Intern Med. 1998; nov 9:2179-80.
16. Bensoussan, A; Tailey, N; Hing, M. Treatment of Irritable Bowel Síndrome With Chinese Herbal Medicine. Jama 1988;280 (18):1585-90.
(*) Profesor Principal de la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH)
Revista Diagnóstico vol 41-2002